Por Enrique Pérez Díaz
cultura@juventudrebelde.cu
25 de Octubre del 2014 19:19:11 CDT
Cuando se acerca a su octava década de vida Nersys Felipe, la mujer que hace años inmortalizó su terruño con unos cuentos que han hecho suyos varias generaciones de lectores; quien sueña con ser recordada como una mamiabuela; la señora que hilvana historias para hacer que nuestra alma lata conmovida y nosotros creamos en el mejoramiento humano; esa persona sencilla que este año venció su timidez y se asomó a Cuba toda durante la Feria Internacional del Libro 2014, nos confiesa en esta entrevista la génesis de su última novela, Premio de la Crítica 2014, y el susto por ser reconocida de manera especial en el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil (por «su destacada trayectoria, por su protagonismo en la renovación de la literatura infantil iberoamericana, por la belleza y el uso poético del lenguaje y por el humanismo y la universalidad de sus obras»), que ha sido recibido por importantes autores como Juan Farias (2005), Gloria Cecilia Díaz (2006), Montserrat del Amo y Gili (2007), Bartolomeu Campos de Queirós (2008), María Teresa Andruetto (2009), Laura Devetach (2010), Agustín Fernández Paz (2011), Ana María Machado (2012), Jordi Sierra Fabra (2013) y ahora Ivar Da Coll en el 2014. Y así, mientras desteje memorias, también nos da algunas claves de su creación y amor por las figuras patrias, su esencia y lugar en el mundo.
—Es reciente la noticia de que, nominada por el Instituto Cubano del Libro a través de su editorial Gente Nueva, el jurado del Premio Iberoamericano SM de LIJ te confirió un reconocimiento especial. ¿Qué trascendencia le ves al hecho de ser la primera cubana en conseguirlo?
—Esta distinción me sobrepasa, «si acaso me leerán», así me decía cada vez que recordaba que mis libros andaban por México. Por eso valoro tanto este reconocimiento y me honran las palabras que lo fundamentan. Me postularon gustosos el Instituto Cubano del Libro y la Editorial Gente Nueva. Mi obra viajó para ser juzgada, la valoraron bien y nadie salió decepcionado. Sin esa iniciativa, sin esa confianza, no habría sido yo la primera cubana en recibir este reconocimiento. Eso no lo sabía. Hoy lo supe por ti. Y siento que ha sido bueno para la literatura infantil y juvenil cubana.
—Pepe y la Chata es tu más nuevo libro publicado. Aunque en tu obra la crítica ha reconocido un innegable aire martiano, ¿qué te motivó a abordar la infancia de José Martí y sus hermanas, especialmente la Chata? ¿Cómo lograste alternar investigación histórica y sentimientos? ¿Qué significa para ti recibir el Premio Nacional de la Crítica Literaria precisamente por esta obra? ¿Abordarías, motivada por la buena acogida de este libro, a otra figura histórica en el futuro?
—Me lo vas a creer porque eres escritor. Fueron las torrejas las que me llevaron a Pepe y la Chata. Las hacía mi abuela, las hizo mi madre, las hago yo. Forman parte de mi vida y un día las recreé: la dulcera, Leonor Pérez; los comensales, dos niños, sus hijos mayores, un varón y una hembra. Seguro yo había estado leyendo a Martí, lo recreado se llamó Las torrejas, y porque en la escritura un sucedido lleva a otro, aquel cuento no paró hasta convertirse en novela, y mientras se convertía, la Chata se perfilaba e iba y venía cariñosa, irreverente y parejera.
«Para aprehender y poder mostrar a una Chata así, y a un Pepe auténtico y entrañable, investigué, leí los cuentos y los poemas de La Edad de Oro, los Versos sencillos, cartas, muchas cartas, supe de la época, solo pensaba en la familia Martí Pérez y acabé mudándome para Industria 32. Allí entendí a Mariano y me solidaricé con Leonor, le di a Pepe un amigo, le di su primer amor, y no sé qué más decirte.
«Lo que investigas te mueve, quedas prendada de lo que investigas, prendada sin remedio, y descubres sentimientos, y nacen en ti otros, y eso es así. Para hacer creíble a Pepe, lo pensé niño y vivió, como cualquier niño de familia humilde, en La Habana del siglo XIX. Pude lograrlo porque investigué y leí, porque dentro mío alentaba Martí, y porque conozco a los niños por mi condición de maestra-madre-abuela. Ah, y por lo mucho que trabajé con ideas, sentimientos y palabras.
«Pienso y me digo: “no fue fácil”, pienso más y agrego: “pero me hizo feliz”. Y te cuento, Enrique: cuando escuché por teléfono que Pepe y la Chata había merecido el Premio Nacional de la Crítica, mi día estaba nublado, con la noticia fue aclarándose, enteré a la familia, a los amigos, y me amigué con la vida. ¿Qué marca en mí esta obra? La certeza de que pude. Y en cuanto a si abordaría otra figura histórica, ahora mismo saldría en busca de El Mayor. Quisiera, Enrique, pero no puedo. Y no sabes cuánto me entristece no poder».
—Este parece haber sido un año importante profesionalmente, pues el hecho de que se reimprimiera buena parte de tu obra y apareciera tu última novela con motivo de la FIL 2014, marca un hito en tu vida. ¿Cómo te sentiste con esa Feria pensada para ti y Rolando, por primera vez dedicada en parte a una autora para la infancia? ¿Qué experiencias guardas de tu recorrido por Cuba? ¿Quisieras enviar un mensaje al pueblo de esta Isla que tuviste oportunidad de visitar?
—Sí, lo ha sido, y en la Feria me sentí como llevada en carroza, de palacio en palacio y con un acompañamiento de lujo: Rolando Rodríguez, profesional talentoso y gentilhombre; mi hijo Gabriel, queriéndome porque sí y devenido fotógrafo; y tú, Enriquito, más que colega, amigo-hermano. Y con ustedes la alegría de los que en Cuba creamos para los niños y los jóvenes y que hicieron suyo mi premio y conmigo lo disfrutaron. Y la gente, Enrique, la gente recibiéndome de Pinar a Santiago y dándome lo mejor para que me sintiera como en casa. Siempre, si es valioso, el ser humano es lo mejor. Y qué decir de los niños; a dondequiera que llegábamos, canciones, flores, mensajes, dibujos, y mirándome con ojos de «¡sí, es ella!» o de «¡pero si es igualita a mi bisabuela!». Cuántos obsequios y reconocimientos, cuánta palabra linda y sentida, sentida hasta las lágrimas. Nunca acabaré de agradecerlo.
—¿La joven Nersys Felipe que hace casi 40 años se presentó por primera vez al Premio Casa de las Américas con su libro iniciático Cuentos de Guane, pudo imaginar convertirse en una de las autoras más queridas de los lectores cubanos? ¿Podemos esperar otras obras tuyas? ¿Trabajas en algún proyecto actualmente?
—No, Enrique, qué va, era imposible imaginarlo en aquel entonces. De un tiempo acá, sí. Y hoy tú lo corroboras. Una escribe, recibe reconocimientos, recibe premios, este de ser tan leída y querida es uno de los mejores. ¿Y cómo lo recibo?, pues sentada a mi compu, respondiendo tu entrevista y de manos de un jurado que no se reúne ni discute para premiar porque juzga cada día, de año en año, por muchos años y mientras lee. Premio callado. Premio que requiere, de sus posibles premiados, trabajo sostenido, constante superación y toda la paciencia de este mundo. Soy dichosa, me leen, me quieren, y ojalá pudiera anunciarle aquí a mi público un nuevo título. Pero no puedo, Enrique.
—¿Cómo se aprecia la creación personal cuando uno ha recorrido un camino como el tuyo y muchos confiesan ser sus deudores por cuanto les enseñaste con tus obras?
—La aprecio como un don, pero no mágico sino alcanzado luego de más de 40 años de trabajo animoso e incansable y también como un magisterio si en verdad muchos se han sentido mis alumnos luego de leer algún libro mío. Aprendí mucho así, y aún sigo aprendiendo de los mejores, y de mis errores.
—¿Existe alguna palabra que te defina como ser humano y con la cual quisieras ser recordada siempre?
—Mamiabuela.
—¿Algo más que agregar?
—Solo darte las gracias por esta entrevista.
—Si no fueras Nersys Felipe, ¿te hubiera gustado ser otro escritor?
—Me gustaría ser ahora una escritora sensible, imaginativa, curiosa y capaz de maravillarse ante lo más sencillo; lectora en activo, estudiosa, averiguadora y de vista fresca y sana; dueña de un almacén de temas e ideas y capaz de escribir dos textos a la par, y de escribirlos bien.
«Me gustaría ser ahora una escritora andarina, de huesos sin crujidos, sin dolores, preocupada por el mundo en que vive y por la tierra en que nació; una sincera, paciente, trabajadora, dispuesta a asimilar lo mejor de los demás y a recordar que nunca acabará de aprender. Me gustaría ser ahora esa escritora. Anda por ahí. Y no tiene nombre».
Poesía de... Nersys Felipe Profesora, poetisa y narradora cubana. Varias generaciones se han formado con sus Cuentos de Guane. Ha obtenido en dos ocasiones el Premio Casa de las Américas y es también Premio Nacional de Literatura. El próximo noviembre la Feria Internacional del Libro de Guadalajara le entregará un importante reconocimiento.
Plan de viaje hallado dentro de un corazón
Cumplimiento: urgente.
Quién lo mueve: la nostalgia.
Estancia: treinta días.
Salida: hoy mismo.
Arribo: también hoy.
Destino: una niña llamada Cecilia.
Travesía: por un ancho y profundo mar.
Embarcación: inaufragable.
Derrotero: recto al norte, sorteando aviesas corrientes,
y a cargo de la brújula y del bregar de a bordo,
Sapito y Sapón.
Motivos del viaje:
Verla.
Besarla.
Mirarme en sus ojos y escuchar su voz.
Darle una bandera.
Un pozuelo de torrejas.
Y en cuatro posturitas de mariposa blanca, mi alma
y la fragancia de Cuba abierta en flor.
http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/el-tintero/poesia/2014-10-25/me-gustaria-ser-ahora-esa-escritora/
domingo, 26 de octubre de 2014
miércoles, 15 de octubre de 2014
Diego Arboleda gana premio nacional de literatura infantil por su obra "Prohibido leer a Lewis Carrol"

Diego Arboleda ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en su edición 2014 por su novela Prohibido leer a Lewis Carrol (Anaya).
El galardón, dotado con 20.000 euros, lo concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para distinguir la obra de un autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y que haya sido editada en España durante el pasado 2013.
El jurado que ha fallado este martes el premio ha distinguido el libro de Arboleda por ser "una obra extremadamente original, con un brillante sentido del humor y un gran ritmo narrativo".
"Destaca por sus personajes sólidos y muy bien construidos, así como por la fina ironía de los juegos lingüísticos", ha precisado.
Una obra con numerosos premios
Arboleda (Estocolmo, 1976) es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. En el 2008 publicó su primera obra, Tic-Tac, ilustrada por Eugenia Ábalos y un año después publicó Mil millones de tuberías, ilustrada por Raúl Sagospe, en un estilo mixto que funde ilustración y texto.
En 2013 publicó Prohibido leer a Lewis Carrol, ilustrada también por Raúl Sagospe. Esta obra mereció el Premio Lazarillo y fue incluida en las principales listas de los mejores libros de 2013 y recibió el premio de la Fundación Cuatrogatos de Miami que escoge los mejores títulos publicados durante el año anterior, con el fin de destacar y dar mayor visibilidad a los libros infantiles que se caracterizan por sus cualidades literarias y plásticas.
El jurado que ha fallado el galardón ha estado presido por Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro y formado por Inés Fernández-Ordóñez, Fina Casalderrey, Mariasun Landa, Itziar Zubizarreta, Francisco de Borja Rodríguez, Mariano Garrido; Andrés Sorel y Laura Gallego y César Mallorquí, los dos últimos ganadores del galardón.
http://www.rtve.es/noticias/20141014/diego-arboleda-premio-nacional-literatura-infantil-juvenil/1029612.shtml
En Prohibido leer a Lewis Carrol el autor narra la historia de Eugene Chignon, una joven institutriz francesa que en 1932 viaja hasta Nueva Cork para cuidar de una niña llamada Alice, cuya desatada pasión por el mundo creado por Lewis Carroll ha provocado que sus padres le prohíban leer sus libros.
Eugene Chingnon comprobará que las extrañas cualidades, los personajes extravagantes y las situaciones absurdas no son sólo patrimonio del País de las Maravillas, sino que se encuentran a menudo en nuestro mundo y especialmente en esa casa.
La comedia disparatada y los datos históricos reales tienen cabida en esta novela, en la que el sinsentido, ese nonsense tan emblemático de Carroll, acaba teniendo mucho sentido.
Una obra original a la hora de construir una historia literariamente muy potente y al atreverse a jugar con el lenguaje y la estructura de las frases.
http://bibliopazos.blogspot.com/2012/11/ramon-trigo-y-diego-arboleda-premios.html
sábado, 20 de septiembre de 2014
Los que escriben para niños se confiesan
Por Fernando Rodríguez Sosa
No resulta un secreto afirmar que toda entrevista es, siempre, algo más que un simple juego de preguntas y respuestas. A través de esos diálogos es posible no solo confirmar lo conocido, sino, también, develar lo desconocido. De ahí el insospechado valor que encierran esas conversaciones como fuente testimonial de indudable alcance, trascendencia y permanencia. La publicación del volumen titulado Los que escriben para niños se confiesan (Editorial Gente Nueva, 2013, 352 pp), de Enrique Pérez Díaz, confirma la certeza de que las entrevistas no han dejado de ser lectura obligada para quienes se interesen en conocer, entender, apreciar, la información brindada por ese enriquecedor intercambio que se produce entre un entrevistador y su entrevistado.
Casi un centenar de entrevistas se agrupan en las páginas de este libro, todas realizadas, a lo largo de varias décadas, a escritoras y escritores cubanos de diversas generaciones, estilos, tendencias, residentes dentro y fuera de la isla, quienes se han dedicado a crear, tanto en verso como en prosa, obras dirigidas al exigente público infantil y juvenil.
La conversación sostenida con la investigadora de la literatura para niños y jóvenes Alga Marina Elizagaray –una figura referencial dentro de los estudios del género en la isla— abre esta entrega, que se cierra con el diálogo del autor con otro investigador, Ramón Luis Herrera, quien ha preparado un diccionario de literatura infantil y juvenil cubana ahora en proceso editorial. Entre una y otra entrevista, Enrique Perez Díaz también reproduce sus encuentros con Dora Alonso, Nersys Felipe, Julia Calzadilla y Magaly Sánchez Ochoa, nombres imprescindibles en la historia de la literatura infanto-juvenil insular; así como con otros escritores de más recientes promociones, entre ellos Geovannys Manso, Yanitzia Canetti, Néster Núñez y Yunier Riquenes.
El entrevistador se propone –y logra— que sus entrevistados cuenten, de la manera más minuciosa y exhaustiva posible, momentos claves de sus vidas, esos que les permitan revelar cómo, por qué, cuándo, se interesaron en escribir para los pequeños; además de comentar acerca de sus libros publicados y de otros temas relacionados con el mundo de la creación literaria. El origen de Los que escriben para niños se confiesan se remonta al año 2006, cuando, bajo el sello de la editorial guantanamera El Mar y la Montaña, se publica El fuego sagrado, que agrupa algunas entrevistas, reunidas bajo el precepto martiano de que “¡con el fuego sagrado nos refugiamos, orgullosos de nuestra soledad, en las cumbres de nuestras conciencias!”. Autor de una amplia obra para la niñez y la juventud, Enrique Pérez Díaz (La Habana, 1958), narrador, crítico, editor, investigador y promotor cultural, ha recibido casi una veintena de galardones literarios, entre ellos los premios Pinos Nuevos, Ismaelillo, La Edad de Oro, La Rosa Blanca, Abril, Razón de Ser y Aniversario del Triunfo de la Revolución. En su bibliografía –traducida al japonés, eusquera, catalán, gallego, alemán, portugués, inglés e italiano-, aparecen, entre otros títulos, ¿Se jubilan las hadas?, Monstruosi, Escuelita de los horrores, Inventarse un amigo, Cuando llegan las cigüeñas de París, País de unicornios, Minicuentos de hadas, Mensajes, El mar no tiene color, Las alas del crepúsculo y Giselle. Ahora, con Los que escriben para niños se confiesan le interesa –según sus propias palabras— “promocionar la obra de mis colegas coterráneos y por parecerme justo y necesario estimular el diálogo entre autores que juntos luchamos a brazo partido y que, en definitiva, conformamos un mismo movimiento que, desde cualquier punto de vista, únicamente aspira a llegar hasta su posible lector”. Este libro no solo llega, sin embargo, para enriquecer la extensa y diversa producción literaria de su autor. Llega, asimismo –y eso es lo verdaderamente trascendente—, para, a través de esas conversaciones, conocer y apreciar, en la voz de sus propios protagonistas, el rumbo de la literatura infantil y juvenil que, desde hace ya más de medio siglo, florece en la mayor de Las Antillas.
Ver más: Los que escriben para niños se confiesan http://www.trabajadores.cu/20140919/los-que-escriben-para-ninos-se-confiesan/
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| Magaly Sánchez Ochoa |
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| Nersys Felipe |
La conversación sostenida con la investigadora de la literatura para niños y jóvenes Alga Marina Elizagaray –una figura referencial dentro de los estudios del género en la isla— abre esta entrega, que se cierra con el diálogo del autor con otro investigador, Ramón Luis Herrera, quien ha preparado un diccionario de literatura infantil y juvenil cubana ahora en proceso editorial. Entre una y otra entrevista, Enrique Perez Díaz también reproduce sus encuentros con Dora Alonso, Nersys Felipe, Julia Calzadilla y Magaly Sánchez Ochoa, nombres imprescindibles en la historia de la literatura infanto-juvenil insular; así como con otros escritores de más recientes promociones, entre ellos Geovannys Manso, Yanitzia Canetti, Néster Núñez y Yunier Riquenes.
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| Dora Alonso |
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| Enrique Pérez Díaz |
Ver más: Los que escriben para niños se confiesan http://www.trabajadores.cu/20140919/los-que-escriben-para-ninos-se-confiesan/
martes, 8 de octubre de 2013
sábado, 5 de octubre de 2013
miércoles, 15 de agosto de 2012
Ángela Lago: La promoción de la lectura
2002 Cerlac
Me gustaría abordar los siguientes temas:
La imagen como un primer signo;
la expresividad de algunas imágenes y su
capacidad de narrar historias;
la conjugación de los dos lenguajes: imagen
y texto.
Me gustaría también hacer una rápida
comparación entre el libro y la narración en los nuevos medios.
Me voy a permitir ejemplificar con mi
propio trabajo. Así al menos evitaré un equívoco: el de interpretar
erróneamente la intención del autor.
La cuestión propuesta en este seminario es
el de formar lectores comenzando el contacto con el libro lo más temprano
posible. No hablaremos ni de las narraciones orales, ni de las narraciones
leídas por los adultos a los niños, aunque éstas sean, a mi modo de ver, la dos
formas ideales de hacer que los niños se interesen por la literatura.
Comenzaremos nuestra charla con la imagen como primer texto.
El niño pequeño al hojear sus primeros
libros aprende a reconocer signos. El mundo puede ser representado y leído, es
lo que él descubre cuando nombra casa pelota, elefante. No importa si el libro
fue hecho o no con esa intención. Él se apodera del papel impreso y lee con
este enorme placer que nosotros, humanos, sentimos cada momento en que
comprendemos y experimentamos algo nuevo.
El niño será capaz de reconocer,
posteriormente, una secuencia de imágenes y comprender la estructura del libro,
este objeto, el códice, que en el último milenio fue la propia estructura de la
lectura. El niño aprenderá que el desarollo de una historia se realiza al pasar
las hojas y leerá las imágenes en sentido alfabético, mucho antes de conocer el
ABC.
A pesar de que el niño no tiene conciencia
de eso, y muchas veces los adultos tampoco, él comprenderá que, cuando su
personaje camina conforme la lectura alfabética, él estará yendo hacia
adelante; sin embargo, si contraría la lectura habitual y va hacia la
izquierda, estará volviendo hacia atrás. En este momento nuestro lector ya está
obviamente listo para seguir una trama lineal. Por cierto, ir y volver es la
trama de muchos libros de imágenes, incluso el mas conocido de ellos, Where the
wild things are.
El segundo punto que me gustaría abordar es
el de la expresividad. Está claro que la secuencia de imágenes a través de las
páginas tendrá contenido expresivo en la medida en que las imágenes sean
capaces de narrar una historia, de ser leídas como un cuento.
Nadie mejor que el propio niño para
enseñarnos como hacer eso. Un hecho curioso es que los primeros ilustradores,
cuando el libro manuscrito todavía suponía un público poco letrado, también
hacían eso muy bien, usando recursos bastante similares a los de los niños.
Para los iluministas, así como para los
niños, la perspectiva todavía no obedece las leyes rígidas del renacimiento y
de la perspectiva fotográfica. Ella puede ser usada para cosas más importantes
que intentar reproducir el mundo como él parece ser si lo vemos a través de un
marco de cuadro o de lente limitando la mirada.
Aceptemos la visión desencuadrada de los
niños, de los iluministas medievales y de tantos artistas de finales del siglo
XIX hasta el presente siglo XXI, como una posibilidad interesante de
representación del mundo para la narración por imágenes. Llamaremos a ésta
visión, perspectiva afectiva, ya que ella trata la cuestión de las proporciones
afectivamente. Y veamos a través de dibujos infantiles cómo ella nos ayuda a
contar una historia. Sabremos rápidamente por el tamaño, por ejemplo, quien es
la figura dominante si le pedimos a un niño un dibujo de su familia. En
Lowenfeld-Brittain* encontraremos otros ejemplos magníficos de la capacidad
narrativa de los dibujos de niños. Un dibujo donde vemos la montaña y la mina
dentro de la montaña, nos enseña que podremos ver simultáneamente, con una
mirada de rayos X, lo que pasa dentro y fuera.
Otro dibujo nos muestra como es fácil saber
lo que tenemos encima de la mesa, o el trayecto que el barco realizó durante el
picnic en la isla, pues rebatimos la perspectiva de acuerdo con nuestra
necesidad. Y podemos también resolver, de una manera simple y eficiente, la
cuestión de un dibujo con doble sentido, dibujando de cabeza para abajo los dos
amigos que se saludan, de cada lado de la calle. Veamos esa misma pespectiva en un libro mío, que puede ser
leído a partir de cualquiera de las dos tapas.
El uso del color puede también favorecer la
expresividad, si no nos preocupamos con su "realidad". En esta
ilustración más reciente no me importó la veracidad del color del gato, y sí su
contraste con el rojo. Quería resaltar la curiosidad del gato. Un tono más frío
y, por tanto, reflexivo, nos ayuda en la pregunta: ¿El gato piensa? en otra
pagina, o el contraste de las tonalidades acentúa el calor del color naranja y
la pereza del bicho. Sabemos que los colores tienen una temperatura que va del
azul violeta al rojo. En este libro exploro la relación de éstas temperaturas
con el azul turquesa fluorescente de la mirada del gato.
Los colores pueden también funcionar como
un signo. Veamos un ejemplo bien obvio. En el libro sobre un pequeño vendedor
junto a un semáforo, me apropié del significado de los colores en el tránsito.
Los colores verde, amarillo y rojo serán repetidos a través de las páginas y
también en los objetos o frutas dentro de la caja del niño. Dentro del código
conocido ellos dicen: pare, mire, antes de seguir.
En este libro traté también de aprovechar
que en el medio impreso tenemos un cambio del ángulo de lectura con el pasar de
las páginas . Y uso eso para acentuar el movimiento, colocando rodilla y codo
en el doblez de la hoja, o todo el niño apretado ahí, para acentuar el
significado de la composición de este dibujo.
Puedo inclusive, rebatir la perspectiva,
acentuando la separación de los personajes. Al pasar la hoja, comprenderemos
que se trata de la puerta del coche y que el niño mira por la ventana.
Ahora bien, volvamos a mis otros maestros
predilectos, los iluministas, para abordar el tercer aspecto que nos interesa
en esta charla: la conjugación texto e imagen. En la Biblia Pauperum tenemos el
uso del globo que hoy asociamos a los comics. La economía del lenguaje que los
globos, y otras formas de conjugación de texto e imagen, facilitan y agilizan
la lectura, si estamos considerando poblaciones poco letradas. La
transformación del texto en imagen y viceversa tiene también un poder de
comunicación que parece haber sido bien comprendida en la edad media. Un
ejemplo encontrado en los manuscritos: un texto escrito con la forma de la
cruz.
Me gustaria destacar una posibilidad que
les agrada a los pequeños lectores: los libros escritos como "carta
enigmatica". Estos libros parecen favorecer la reteción del contenido de
la lectura. Mi hipótesis es que los lectores iniciales por la dificultad de
deletrear de a poco el texto muchas veces no consiguen recordar lo que leyeron
al llegar al final de cada página, En estos libros los dibujos ayudarián a
recomponer la lectura. En esa página Su Alteza la Divina, haciendo tres con los
dedos, nos recordara que es preciso acertar tres adivinanzas. Y los ahorcados,
rey, soldado, capitan, truhán, que los primeros pretendientes no tuvieron
éxito.
Una segunda hipótesis: como la lectura
funciona como un juego, es necesario un esfuerzo para darle un sentido a la
frase. Este esfuerzo sería también un factor que ayudaría en la retención del
contenido.
En este libro "Una novela casi
completa", le propongo al lector que me ayude a terminar los personajes de
los cuales solo tenemos los contornos. No se trata de colorear: faltan ojos,
boca, ropas, cosas muy importantes en ésta historia teatral, novelesca.
Esa conjugación del texto y la imagen se
hace también de maneras más sutiles. El libro "A banguelinha" fue
dibujado por un personaje. Podemos ver el trazo del viejo. Les aseguro que éste
trazo no es mío. Y podemos ver que el libro fue escrito con letra de su antigua
máquina de escribir. Esa coherencia en la vejez, ayudará al lector a comprender
y ser compasivo con las vacilaciones del texto que deja algunas dudas en cuanto
a la existencia y el sexo de los ángeles. Por lo menos así lo espero.
Convengamos, el ilustrador-narrador omnisciente no siempre es el narrador más
expresivo.
Aquí quien cuenta las historias de espanto
soy yo misma. Pero las cuento como las oí de niña. Y como niña, dibujo. Ahora
el temblor del trazo es debido al pavor que las historias me provocan.
Me gustaría, por último, comparar un ABC en
forma de libro y mi ABC para internet. Ustedes tendrán derecho a queja, pues mi
compromiso era el de hablar sobre cuentos e imágenes. Tal vez hasta parezca una
provocación. Es que a nosotros, los que escribimos y dibujamos para los niños,
se nos recomendó insistentemente no enseñar nada en nuestras historias, durante
los últimos 30 o 40 años. Intentaron de todas las formas posibles convencernos
que era posible contar una historia sin ninguna ideología. Literatura debía ser
sólo placer. Es verdad. Conocer un nuevo personaje es placer pero al mismo
tiempo es conocer, saber.
Vamos pues a considerar la posibilidad del
ABC ser un primer cuento que le ofrecemos a un niño. Un cuento de misterio
escrito en código para ser descifrado. Es cierto que su trama es un tanto
fragmentada, pero, al final, eso no está en desacuerdo con la literatura del
siglo XXI.
La verdad debo confesar que coloqué el
título antes de preparar la ponencia y ahora estoy en apuros. Pero si una de
las funciones de la literatura es la de abrir puertas y ventanas y ampliar
nuestra pequeña visión en nuestra rápida pasada por el mundo, esforcémonos un
poco y aceptemos el ABC como primer cuento. Un cuento que una vez descifrado
nos promete la llave para descifrar un mundo.
En mi ABC tenemos una adivina para cada
letra. La respuesta se esconde dentro de la hoja doblada. (Diapositivas
32/33/34/35) Veamos ahora en internet como el juego funciona. No tiene sentido
copiar el libro en esta nuevo medio. Es necesario reinventar prácticamente
todo. No hay páginas que pasamos y abrimos. Las posibilidades, la estructura es
otra.
Veamos también en Internet mi recuento de
la Historia para acostarse más temprano. Es una lectura dramatizada de la forma
más simple y lineal de cuento. "El niño vio a la mujer que bostezaba y
bostezó también. La niña vio al niño y a la mujer que bostezaba y bostezó
también. El perro vio a la niña, y al niño y a la mujer que...". Pero,
esperen, todo salió fuera de lugar y nuestro lector tendrá que resolver la
cuestión para que ellos puedan dormirse más temprano como manda el texto.
Ciertamente la posibilidad pedagógica queda
más acentuada en estos trabajos para Internet donde el juego se puede prolongar
en experimentaciones y tentativas de aciertos y errores. La posibilidad de
asociar los dos medios para regalar a nuestros niños el placer de poder leer
bien pronto me viene interesando cada vez más. Pero en los nuevos medios los
cuentos se van a transformar en una otra cosa que todavía estamos
experimentando. Y los libros, con sus características y posibilidades propias,
así espero, permanecerán como fueran criado en el inicio del ultimo milenio. Ó
sea, perfectos.
*V. Lowenfeld-WL.Brittain, Desenvolvimento
da Capacidade Criadora, Editora Mestre Jou, São Paulo 1970. Figuras 86, 82, 83,
80.
**http://www.angela-lago.com.br/ABCD.html
domingo, 22 de enero de 2012
Prima respeto al niño en literatura infantil latinoamericana
Por Francisco G. Navarro
Cienfuegos, Cuba, 21 ene (PL) El narrador Carlos Frabetti, italiano residente en España, consideró hoy que en la actual literatura infantil latinoamericana se observa un gran respeto al niño y preocupación por los temas sociales.
Frabetti, con más de 30 libros publicados, la mayoría con destino al público infantojuvenil, declaró a Prensa Latina que su participación por estos días en las labores del jurado del Premio Literario Casa de las Américas le permite tener una idea abarcadora sobre esa producción intelectual.
También aludió a su sistemática participación a lo largo de la última década en las ediciones de la Feria Internacional del Libro de la Habana, en la cual toma contacto con lo que se escribe en Cuba y América Latina para ese segmento de lectores.
El también miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York elogió al Premio Casa, al cual "venía siguiendo desde hace tiempo, solo que hasta ahora conocía nada más los resultados finales, por lo general muy buenos, pero en calidad de jurado esta vez he podido comprobar el prestigio y la solidez del concurso".
En el caso concreto de la literatura infantil existe un muy buen nivel y sobre todo una preocupación por el mundo de la infancia, esto último puede sonar paradójico, pero es así, reiteró el creador de populares personajes como el enano Ulrico y Calvina.
Es que en la literatura para niños escrita en Europa muchas veces se observa un cierto desprecio hacia la inteligencia y sensibilidad del niño, algo que quizá sucede también en el ejercicio de la docencia, comparó.
Frabetti lamenta la existencia de personas detentoras del saber "que vierten consignas en esos recipientes supuestamente vacíos que son los niños, a quienes tratan como si fueran tábula rasa, donde es preciso ponerlo todo y recibirlo de forma pasiva".
Durante mucho tiempo (la escritura para niños y jóvenes) ni siquiera se consideraba literatura, era como una prolongación de la pedagogía y del discurso moralizante, incluso muchos textos llevaban explícitamente una moraleja, recordó el matemático de profesión nacido en Bolonia en 1945.
En la ciudad portuaria de Cienfuegos el autor de una obra narrativa escrita enteramente en castellano trabaja junto a Leonor Bravo (Ecuador), Liliana de la Quintana (Bolivia), Avelino Stanley (Dominicana) y Nelson Simón (Cuba) en la selección del Premio Casa de literatura para niños y jóvenes.
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=470259&Itemid=1
Cienfuegos, Cuba, 21 ene (PL) El narrador Carlos Frabetti, italiano residente en España, consideró hoy que en la actual literatura infantil latinoamericana se observa un gran respeto al niño y preocupación por los temas sociales.
Frabetti, con más de 30 libros publicados, la mayoría con destino al público infantojuvenil, declaró a Prensa Latina que su participación por estos días en las labores del jurado del Premio Literario Casa de las Américas le permite tener una idea abarcadora sobre esa producción intelectual.
También aludió a su sistemática participación a lo largo de la última década en las ediciones de la Feria Internacional del Libro de la Habana, en la cual toma contacto con lo que se escribe en Cuba y América Latina para ese segmento de lectores.
El también miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York elogió al Premio Casa, al cual "venía siguiendo desde hace tiempo, solo que hasta ahora conocía nada más los resultados finales, por lo general muy buenos, pero en calidad de jurado esta vez he podido comprobar el prestigio y la solidez del concurso".
En el caso concreto de la literatura infantil existe un muy buen nivel y sobre todo una preocupación por el mundo de la infancia, esto último puede sonar paradójico, pero es así, reiteró el creador de populares personajes como el enano Ulrico y Calvina.
Es que en la literatura para niños escrita en Europa muchas veces se observa un cierto desprecio hacia la inteligencia y sensibilidad del niño, algo que quizá sucede también en el ejercicio de la docencia, comparó.
Frabetti lamenta la existencia de personas detentoras del saber "que vierten consignas en esos recipientes supuestamente vacíos que son los niños, a quienes tratan como si fueran tábula rasa, donde es preciso ponerlo todo y recibirlo de forma pasiva".
Durante mucho tiempo (la escritura para niños y jóvenes) ni siquiera se consideraba literatura, era como una prolongación de la pedagogía y del discurso moralizante, incluso muchos textos llevaban explícitamente una moraleja, recordó el matemático de profesión nacido en Bolonia en 1945.
En la ciudad portuaria de Cienfuegos el autor de una obra narrativa escrita enteramente en castellano trabaja junto a Leonor Bravo (Ecuador), Liliana de la Quintana (Bolivia), Avelino Stanley (Dominicana) y Nelson Simón (Cuba) en la selección del Premio Casa de literatura para niños y jóvenes.
http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=470259&Itemid=1
domingo, 8 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
La escritora Maite Carranza escoge sus libros favoritos para niños y jóvenes
ANA BELÉN GARCÍA FLORES 02.01.2012
| Maite Carranza |
“Comencé por relatos breves para adultos, gané unos cuantos premios y descubrí que me premiaban aquellos en los que los protagonistas eran jóvenes. Sin pretenderlo había sabido interpretar una voz y dirigirme a un público”, relataba sobre sus inicios en un encuentro digital con lectores en RTVE.es.
Su vocación se ha materializado estos años en una extensa producción literaria, suma más de cuarenta títulos, en un campo en el que se siente “muy cómoda”.
Su obra más emblemática es la trilogía fantástica La guerra de las brujas (2005-2007) un best seller de leyenda y misterio sobre hechiceras mediterráneas “que ha cautivado a medio mundo”, y ya ha sido traducido a más de 25 lenguas.
Por su última novela Palabras envenenadas (Editorial Edebé), escrita inicialmente en catalán, ha sido galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, concedido por el Ministerio de Cultura.
La historia relata un día trepidante, el de la búsqueda de Bárbara Molina, una joven de quince años, desaparecida misteriosamente. Una denuncia de los abusos sexuales infantiles, sus devastadoras consecuencias y su invisibilidad.
La escritora ha seleccionado, los que a su juicio, son los mejores libros de todos los tiempos para niños y jóvenes, “el público más exigente”. Estas son sus sugerencias. Pasen y lean:
'Las Brujas', Roald Dahl. Desbordante de ironía y ternura. Cargado de humor sarcástico y políticamente incorrecto. Una maravillosa recreación del universo oscuro de las brujas.
'Harry Potter', J.K. Rowling. Aplaudo la creación de un personaje inolvidable que ha transcendido a la categoría de universal. Una saga mágica, aventurera y humorística que ha hecho las delicias de niños y mayores.
'Las aventuras de Tom Sawyer', Mark Twain. Un canto a la libertad, a la infancia en estado puro, a la picardía y a la amistad.
'La llamada de la selva', Jack London. El relato de aventura esencial. El retorno a la naturaleza (cruel y traicionera) y el amor por los animales.
'Las aventuras de Guillermo Brown', Richmal Crompton. El rebelde eterno. El antihéroe transgresor que sueña con imposibles y no lanza jamás la toalla. El humor de la incorrección.
'Las aventuras de Kasperle', Josephine Siebe. El títere grotesco, glotón, exigente e irrespetuoso. El niño maleducado, pero maravilloso, que se esconde detrás todo niño.
'La historia interminable', Michael Ende. Un guiño a los lectores voraces que desean sumergirse en las páginas de los libros que les atrapan. La promesa de un libro interminable. El sueño del lector enfermo de libros.
'La isla misteriosa', Julio Verne. La aventura de los desconocido, de mundos posibles dentro de nuestro mundo, de la emoción del descubrimiento y la supervivencia.
'El señor de los anillos', J.R. Tolkien. La recreación del mito y la leyenda. La fantasía clásica reinventada. La sabiduría de un filólogo convertida en narración apasionante.
'La materia oscura', Philip Pullman. La lucha eterna del bien contra el mal en clave fantástica. Una feroz crítica social narrada con humor, sencillez y efectismo.
'El guardián entre el centeno', J. D. Salinger. La voz del adolescente susurrando en el oído del lector. La frescura y la ingenuidad en primera persona.
'Las memorias de Idhún', Laura Gallego. La fuerza de la leyenda, la abrumadora recreación de universos fantásticos y la complejidad del amor imposible.
'Un mundo feliz', Aldous Huxley. Una necesaria reflexión sobre nuestro mundo en clave de ciencia ficción.
http://www.rtve.es/infantil/padres/noticias/escritora-maite-carranza-escoge-libros-favoritos-para-ninos-jovenes/486664.shtml
jueves, 29 de diciembre de 2011
La Colmenita presenta LA CUCARACHITA MARTINA (Cuba y Colombia)
La Cucarachita Martina unió a dos grupos teatrales infantiles, La
Compañía de Teatro Infantil La Colmenita de Colombia y Cuba con La Orquesta
Filarmónica Juvenil de San Cristóbal, Bogotá (Video tomado de la pantalla del
computador - Lo emitieron en directo el 11 de noviembre para los cubanos y el
domingo 13 en diferido para Cuba y para el mundo por Cubavisión y Cubavisión
Internacional).
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La pieza teatral La Cucarachita Martina unió por primera vez en Cuba a
las compañías de teatro infantil La Colmenita en La Habana (capital de Cuba) y
su filial colombiana. "Esto es un sueño que nunca pensamos que se iba a
dar", afirmó Carlos Alberto Cremata, el Director de La Colmenita. La puesta en escena estuvo acompañada por 60 miembros de la Orquesta
Filarmónica Juvenil de San Cristóbal (Barrio de Bogotá) quienes pusieron ritmo
a la comedia. Los niños, dirigidos por Carlos Alberto Cremata y José Francisco
Arroyo, respectivamente, actuaron en el teatro Karl Marx (La Habana) el 10 y 11
de Noviembre de 2011. La Filarmónica tocó rumba, rock, bolero, corridos mexicanos y música
campesina. El proyecto La Colmenita se ha extendido a otros lugares de Latinoamérica
y Europa como Venezuela, Argentina, México, España.
(teleSUR-prensalatina/mum-MM).
martes, 27 de diciembre de 2011
Más allá de la literatura de adultos
Por Carlos Sala
La Navidad es una fecha ideal para recuperar grandes libros de
literatura infantil y juvenil escritos por autores para adultos. Destacan Eudora Welty, James Thurber
y Jean Giono
Escribir para niños es lo mismo que escribir para adultos, salvo en un pequeño detalle, si no le gusta, el adulto leerá las cinco primeras páginas antes de dejarlo, aunque sólo sea por cortesía. El niño, sin embargo, si se aburre, lo dejará a la primera. Puede que finja que lee, sobre todo si le has prometido algún premio si sigue con el libro, pero la realidad será que habrá perdido la atención para siempre, las campañas a favor de la lectura se irán a la porra, y el chaval estará pensando en cosas como un mundo sin la letra “p” o en hombres con dedos larguísimos, de dos metros por lo menos, que les chifla meterlo dentro de las narices de sus odiosas profesoras, así, para fastidiar.
La literatura infantil y juvenil, por tanto, no puede desmerecer nunca de la pensada para adultos, pues la exigencia es mayor.
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Jacob Ludwig Karl
Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859)
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| James Thurber |
Esos locos bajitos, como decía Serrat, saben lo que les gusta y lo quieren ya. No hay tiempo para enseñarles cosas nuevas, por eso no es nunca una literatura experimental.
Hay que dejar claro que esto no significa que sea una literatura repetitiva o aburrida. ¡Ni hablar!
Es directa, de imaginación descontrolada,
y por tanto más libre que la adulta, que está basada en el peso mecánico de la asquerosa ley «causa/efecto» y en la acumulación de información hasta la nausea.
Con perros y con niños
Grandes escritores, que todo el mundo asocia con la literatura para adultos, han probado suerte con los cuentos infantiles y juveniles, para ver si serían capaces, pues algunos no son capaces.
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| Roald Dahl y su esposa Patricia Neal
...los hay que también han dado el salto muchas veces, pero se han cuidado mucho de que los dos bandos sean opuestos, como Roald Dahl, pues nada tiene que ver «Las brujas» con «Mi tío Oswald», por ejemplo.
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| Rudyard Kipling |
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| Mark Twain |
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| Arthur Conan Doyle |
También hay que ya son imposible de diferenciar si son juveniles u adultos, como Stevenson, Arthur Conan Doyle, Mark Twain o Rudyard Kipling. Pero después hay un último grupo que han intentado cruzar la orilla una o dos veces, grandes plumas que, para desgracia de los niños, no se centraron más en ellos.
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| Cheever |
Entre ellos, los nombres son infinitos, como John Cheever, el llamado
Chejov americano, que puso su detallismo sentimental al amparo de los jóvenes...
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| Haruki Murakami |
...o
el japonés Haruki Murakami con el excelente relato «El hombre de hielo», que
empieza con una frase ya de por sí inquietante: «Me casé con un hombre de
hielo».
Fiódor Dostoyevski
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| Leon Tolstoi |
Incluso seres torturados como Fedor Dostoievski, Leon Tolstoi, Alfred
Bester o...
...Viginia Woolfe también dejaron sus complejos a un lado para acercarse,
aunque sólo fuera por una vez, a los más pequeños,
Dentro de los casos más sobresalientes de este salto mortal sin red es Eudora Welty, una especie de Ana María Matute del sur estadounidense, de personajes tiernos y entrañables e historias en apariencia cotidiana del todo increíbles, que en 1942 escribió su único relato escrito específicamente para niños, «La novia del bandido» (Siruela), que nos remonta al Mississippi de finales del siglo XVIII, cuando indios y colonos formaban un ejército de conflictos a la que no tardaron en sumarse ladrones y forajidos. En la misma estela que los hermanos Grimm, Welty traza un relato a ratos sórdido a ratos tierno que convertirá en lectores a más niños que diez millones de campañas en favor de la lectura.
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| James Thurber |
El lado más fantástico
Otro ejemplo de gran trasvase al mundo infantil es el del
divertidísimo James Thurber, que apartó sus alocadas historias de burgueses
aburridos de «The New Yorker» para escribir en «Los tres relojes» (Ático de
libros) un auténtico hito de la novela fantástica y los reinos mágicos, con
castillos fantasmagóricos y príncipes malos. Ático
de libros también recuperará en febrero «La maravillosa O», otra genialidad de
Thurber
http://www.larazon.es/noticia/7612-mas-alla-de-la-literatura-de-adultos
http://www.larazon.es/noticia/7612-mas-alla-de-la-literatura-de-adultos
sábado, 17 de diciembre de 2011
Joel Franz Rosell (Cuba)
JOEL FRANZ ROSELL (Cruces, Cuba, 1954). Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, ha trabajado como animador literario, como profesor y periodista. Tras dejar La Habana en 1989 ha residido Río de Janeiro, Copenhague, París y Buenos Aires. Actualmente reside nuevamente en la capital francesa.
Sus libros infantiles han sido publicados en Cuba, Brasil, España, Francia, Argentina, México, Portugal y otros países. Entre otros títulos ha publicado:
Cuentos:
Los cuentos del mago y el mago del cuento
El pájaro libro
Javi y los leones
Pájaros en la cabeza
Don Agapito el apenado
La bruja Pelandruja está malucha
Novelas Aventuras:
Rosa de los Vientos
Juan Perico de los Palotes
Vuela, Ertico, vuela
La tremenda bruja de La Habana Vieja
Mi tesoro te espera en Cuba
La leyenda de taita Osongo
Exploradores en el lago.
Como ilustrador ha publicado tres libros, pero solo uno de ellos en castellano: La canción del castillo de arena. Ha difundido más de 150 artículos y ensayos en publicaciones de tres continentes y el libro La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas.
Sus obra ha sido distinguida con varios premios internacionales y traducida al francés, al portugués, el gallego, el vasco, el coreano y el inglés.
Más sobre Joel Franz Rosell y su trabajo en: http://elpajarolibro.blogspot.com/
EL CUENTO DE MIS CUENTOS
Había una vez yo mismo, pero a los diez años. Me pasaba las clases de Matemáticas dibujando las aventuras de un personaje que había inventado deformando una "d" mayúscula (probablemente la de "Deberes"). Mi héroe se llamaba "Superpecho" y corría formidables aventuras mientras yo me aburría con los números quebrados, que era lo que en aquellos tiempos y en mi país lejano se estudiaba en quinto grado.
"Superpecho" era un tipo fuerte, afortunado y muy inteligente.
Sin dudas más afortunado e inteligente que yo, que absorto en la invención de sus hazañas acabé desaprobando los exámenes finales.
No pude perdonarle a "Superpecho" esta derrota (él no era otro que mi segunda, secreta y supuestamente todopoderosa identidad). Fue así como dejé de dibujar aventuras, aunque no de contarlas (como tampoco dejé de desaprobar exámenes de Matemáticas, dicho sea entre nosotros).
A los once años era yo un inspirado narrador oral. Todo mi público era mi hermana menor, y mis personajes cuatro muñecos que ella tenía: un conejo, un osito, un elefante y otro animal que no recuerdo, todos vestidos de satén, como mandarines (eran Made in China), y con las cabezas de tela felpuda rellenas de serrín. El protagonista de mis relatos era el elefante, que había perdido las orejas (creo que las lavé y, una vez en la tendedera, alguien debe haberlas confundido con borlas para el talco). Lo bautizamos con el nombre idiota de Campito Boticas porque usurpaba las botas de otro muñeco, mucho mejor vestido, que nos gustaba menos (o acaso lo calzamos así en compensación por la pérdida de sus orejas).
Por entonces ocurrió el acontecimiento más importante de mi vida (de mi vida literaria al menos): el descubrimiento de los libros.
Debo aclarar que en aquella época Cuba era un país con pocas librerías y bibliotecas, un país casi sin libros para niños. En mi ciudad, aunque era la tercera o cuarta del país, había una sola biblioteca juvenil. En ella descubrí algo muy distinto de los pocos libros rusos, chinos y cubanos, más bien feos y poco interesantes, que yo había tenido hasta entonces...
Me deslumbraron aquellos libros -casi todos impresos en España- con cubiertas plastificadas y policromas, con abundantes ilustraciones y, sobre todo, repletos de aventuras, sueños y viajes: eran los álbumes de Tintín el trotamundos, las noveletas de niños detectives de Enid Blyton, las formidables aventuras de Julio Verne, cuentos de hadas de Europa y Asia, y novelas contemporáneas -suecas, inglesas, alemanas- que ponían el universo entre mis dedos.
Pero año y medio después me trasladaron a un colegio demasiado distante de la biblioteca para poder ir siempre que me hacía falta.
No pude resistir mi soledad y me escribí yo mismo un libro. Y luego otro y otro... hasta producir, en cinco años, más de cincuenta novelas de aventuras.
A veces mi hermana me decía "No tengo nada que leer, escríbeme un libro". Yo lo escribía en dos días y ella lo despachaba en dos horas. Su veredicto era siempre el mismo: "Estaba muy bueno; escríbeme otro". Y yo obedecía encantado.
Escribí más de lo que leí y mucho más que lo que había vivido. El resultado no podía ser bueno... y no lo fue.
Unos diez años después de aquellas "novelas de juventud", publiqué mi primer libro: El secreto del colmillo colgante. Era de nuevo una novela, detectivesca, y la protagonizaban personajes que había creado, en lo esencial, a los 13 años. Estos personajes me acompañaron a transitar el período de ilusiones, lecciones y fracasos pasado en los talleres literarios hasta que, en 1979, al fin obtuve un premio nacional por un cuento que me alejaba de las insustanciales narraciones que había cultivado hasta entonces. El cuento premiado, junto a otros cinco, se convirtió en mi segundo libro: De los primeros lejanos tiempos la lechuza me contó.
Siendo todavía un manuscrito, esos cuentos se los presenté a José Soler Puig. Con su paradigmática franqueza, el notable novelista cubano me dijo: "Mira, esos cuentos están bien escritos, pero... ¿dónde estás tú en ellos?"
Soler tenía razón: yo, como otros muchos escritores para niños, desarrollaba una escritura sin ninguna subjetividad y sin verdadera originalidad; una especie de literatura al servicio del niño que acaba siendo -aun cuando no lo parece- didáctica y opresiva. Precisamente en los días en que aparecieron las fábulas ecológico-éticas de los primeros lejanos tiempos la lechuza me contó, comenzaba yo a responder (me) aquella incisiva pregunta de Soler Puig... que todavía me parece estar escuchando en su voz profunda y viendo en sus ojos penetrantes.
En 1986 realicé mi primer viaje al extranjero me llevó a Ecuador, cuyo universo andino y su sociedad desgarrada me sacudieron fuertemente. Al regreso escribí un cuento en que por primera vez dejaba de hacer "literatura para niños" para hacer literatura infantil; es decir, en lugar de utilizar al niño como destinatario para limitar la extensión e intención de un discurso, basarse en la peculiar manera de mirar, entender y expresar el mundo que son propias del niño para construir un universo expresivo y cognoscitivo estéticamente original.
En 1989 me casé con una ciudadana francesa y nos fuimos a Brasil, donde ella trabajaba. Mi tercer libro se publicó inicialmente en portugués, en 1991, pero solo tuvo su edición definitiva, en castellano, en 1995: Los cuentos del mago y el mago del cuento. Con éste y con mis libros siguientes me fui comprometiendo con una escritura donde se mezclan lo real y lo mágico, donde se funden el discurso infantil y adulto, y donde la prosa narrativa aprovecha recursos poéticos, juegos de palabras, metalenguaje, intertextualidades, humor e ironía.
Después de Brasil, el trabajo de mi esposa nos llevó a Dinamarca, Francia y, en abril de 2000, a la Argentina. Todos estos países han dejado huellas en mi escritura, aunque nunca haya escrito un texto que los mencione explícitamente. Mis escenarios no localizados me permiten abordar temas universales y/o de modo universal, como en Vuela, Ertico, vuela, mientras que los ambientados en Cuba son libros que, sin dirigirse necesariamente al lector de la isla, arrojan luz sobre esa pequeña porción del universo. Quizá la mejor prueba de que libros como Mi tesoro te espera en Cuba y La tremenda bruja de La Habana Vieja pueden interesar a lectores de cualquier nacionalidad es que ambos fueron publicados en Francia antes de conocer su edición en castellano.
Probablemente mi experiencia argentina sea diferente. Los dos primeros libros que he publicado en este país son de un tipo nuevo para mí: La Nube es un álbum ilustrado destinado a chicos muy pequeños que leerán tanto mis palabras como las imágenes de Juan Deleau. Por su parte, La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas, reúne catorce de los más de cien ensayos y artículos sobre literatura infantil que he publicado desde 1974 en diversos países. La comunidad de lengua y ciertos rasgos de historia y cultura compartidos, me hacen más cercana la Argentina que cualquier otro país a donde haya viajado. Por eso no me extrañaría que materialice algún proyecto alimentado directamente por la realidad argentina y expresando formas de propias a la argentinidad.
viernes, 16 de diciembre de 2011
"¿Por qué no te largas?"
Seguramente habéis tenido la ocasión de alojar en vuestro hogar a un huésped de paso que abusa de vuestra buena predisposición y alarga indefinidamente la estancia, prodigándose en familiaridades que para nada le corresponden e incrustándose en vuestro sofá como una forma de vida parasitaria que os vacía la nevera y multiplica la factura de la luz. Semejante individuo puede habernos seducido por su carácter foráneo, quizás bajo la desamparada apariencia de un Erasmus, pero lo que deseábamos que fuera un amable intercambio cultural se convierte en lo más cercano al infierno sobre la tierra.
Consolaros pensando que esto le ocurre a los mejores. Al gran novelista victoriano Charles Dickens, por ejemplo, con ni más ni menos que el legendario escritor infantil Hans Christian Andersen. Esta difícil convivencia ha sido recordada en la Feria de anticuarios de Londres con motivo de la salida a la venta de un raro ejemplar de catálogo ilustrado que perteneció a Dickens y que está dedicado por Andersen. Y es que su amistad no podía haber empezado mejor, aún cuando Dickens no tenía ni idea en qué se metía.
Los dos autores se conocieron en un salón de la Condesa de Blessington, en el que se declararon su mutua admiración. Dickens regaló a Andersen una docena de sus libros y a partir de ahí se entabló una animada correspondencia epistolar. Dickens finalmente invitó a Andersen a pasar una temporada en su casa y este aceptó, prometiendo "no ser un gran estorbo". Sin embargo su estancia se prolongó cinco semanas. Andersen, un hombre apagado y de escasas habilidades sociales, recibió el sobrenombre de "aburrimiento huesudo" (the bony bore) por parte de la hija de Dickens.
Un pensaría que las cosas no pudieron ser tan malas si los Dickens le toleraron tanto tiempo. Pero según parece el inglés era demasiado caballeroso como para permitirse algún reproche más allá de sutiles indirectas, que para el danés pasarían totalmente inadvertidas. El gesto que tuvo Dickens cuando finalmente sacó a Andersen de su casa lo dice todo. Fue al cuarto de invitados y escribió en el espejo: "Hans Andersen durmió en esta habitación durante cinco semanas – ¡que a la familia le parecieron siglos!"
Hans Christian Andersen fue un gran viajero durante su vida, recorriendo gran parte de Europa incluídos destinos generalmente evitados como España. En varias ocasiones intentó establecerse fuera de Dinamarca pero siempre fracasó debido a que no logró asentar relaciones en los países que frecuentó. La anécdota sobre Dickens es bastante divertida pero arroja una luz diferente sobre el autor del cuento del patito feo, el drama de un hombre que no logró encajar en ningún lado más que en su fantasía.
http://www.papelenblanco.com/escritores/dickens-a-andersen-porque-no-te-largas
"La literatura infantil no es literatura pequeña"
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| http://www.irenevasco.com/ |
Después de haber escrito "Tic", "El hombre de los mil nombres", "Autogol" y otros relatos del mundo adulto.
Precisamente por eso es que tienen apreciaciones tan diferentes acerca de su oficio. Mientras Irene Vasco asegura no sentirse una "escritora" en el sentido absoluto de la palabra ("Mi actitud frente a mi trabajo es como un juego, pues tiene que ver más con la educación que con lo literario", dice) Ricardo Silva asegura haber encontrado un principio básico en la escritura para los más pequeños. "La literatura infantil nos permite llegar a esas metáforas a las que todos aspiramos, a esos personajes que nos explican como personas", dice.
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| Ricardo Silva |
Los Libros es el espacio de literatura, libros, autores, mercado editorial y fomento a la lectura de Radio Nacional, conducido por Margarita Valencia y Jaime Andrés Monsalve.
Viernes, 16 de Diciembre de 2011 17:41
http://www.radionacionaldecolombia.gov.co/index.php?option=com_topcontent&view=article&id=23846:la-literatura-infantil-no-es-literatura-pequena&catid=1:noticias
jueves, 8 de diciembre de 2011
Jorge Luis Saldaña: Premio Norma de LIJ
El escritor argentino obtuvo el galardón por su obra "Ronda de perdedores" y recibirá 13.000 dólares. Los miembros del jurado fueron Leonor Bravo (Ecuador), Jorge Eslava (Perú) y Pilar Londoño (Colombia).
Por: Revistaarcadia.com
La obra ganadora cuenta la historia de Tintín y el Sapo, dos amigos que han vivido aislados, lejos de los jóvenes de su edad. Cansados de esa vida de perdedores, deciden hacer una película y en esa gesta serán acompañados por un ejército de personajes entrañables, como el abuelo de Tintín y su grupo de amigos jubilados, y Ernesto, el dueño de The Kingdoom, la tienda de cómics que frecuentan y les provee cada día la dosis necesaria de fantasía con la que salen a enfrentar el mundo.
Jorge Luis Saldaña nació el 10 de enero de 1969 en Buenos Aires y es abogado.Fue redactor de la revista del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de La Universidad del Salvador.
En 1994 recibió una mención especial de la Editorial Baobab por su cuento El Duelo, que fue publicado en una recopilación de jóvenes narradores argentinos. Confiesa que su afición por escribir la cultivo desde la adolescencia, con Salinger, Mailer, Herbert, Le Carré, Bioy Casares, Soriano y un extenso etcétera.
Ya tiene otra novela escrita, que aún no ha publicado y se titula Solo cuando me río, y de varios cuentos que esperan pronto ver la luz. Actualmente trabaja en su tercer novela: Los Argonautas.
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